El sábado 6 de septiembre las personas que asistieron por la noche al campo de fútbol de la colonia Justo Rufino Barrios se llevaron una decepción al ver la bochornosa trifulca en lugar de un espectáculo deportivo.

Corría el segundo tiempo del encuentro entre dos escuadras femeninas y a los pocos minutos de haberse iniciado, el árbitro lo suspendió y se armó el escándalo.

Ni el árbitro ni los equipos dieron explicaciones del porqué de su conclusión, lo que si se supo notar fue la euforia de las féminas en querer llegar a los golpes.